jueves, 20 de octubre de 2011

Sofisticada y amada poesía

Venditas páginas blancas.
Extrañas para el desconocido.
Trágicas para el entendido.
Adornadas con palabras.
De estilo variado, son el fruto
del escritor esclavizado.
Carcasa de tapa dura es la coraza;
de ésta armadura .
Que con tanto esmero protege;
el gozo de la literatura.
El alma del poeta perdura.
En ésta vida y en la que no;
puede ser escrita.
Así pues me inclino ante
semejante hermosura.
Que supone el buen gusto del lector;
y el disgusto del ignorante.

                                                                                                       Carolina Gutiérrez Pino.

lunes, 17 de octubre de 2011

La hoja que se creyó perenne

Una noche sin diferencia de otra aguardaba el calor de la chimenea.
Mis pensamientos eran presa del viento otoñal que podía vislumbrar desde mi ventanal.
Miraba y miraba pero ni la más hermosa luna llena que entre las nubes asomaba, me despertaba de mi letargo.
Mis palabras concisas sonaron así en la soledad:

“Si solo he de estar no voy a juzgar tu buena voluntad.
A mi amada te has decidido llevar, contra eso no puedo luchar.
Tengo una fortuna muy sustanciosa, pero mi avanzada edad
me limita hacer muchas cosas.
En ésta copa veo reflejada la belleza de mi difunta esposa.
Mi juventud se ha marchitado a una velocidad asombrosa.
Más ahora tan solo me queda esperar a que caiga la última hoja.
Te prometo querida, que con la ida del otoño y cuando el
follaje de los árboles haya desaparecido me reuniré contigo.
Espérame en el lago en el que nos conocimos.
Ten paciencia, el tiempo prácticamente me ha consumido”. 

                                                                                                       Carolina Gutiérrez Pino.